Antes de mandar el archivo a la imprenta offset conviene revisar cómo se comporta cada tinta sobre el papel elegido. En este hilo se recogen pruebas de registro hechas con retículas de semitono visibles y con líneas de tinta negra que suelen romperse si el negro no va como tinta plana. La idea no es dar una receta única, sino mostrar qué decisiones cambian según el número de tintas y el tipo de papel.
Qué se mira primero en una página entintada
El punto de partida es la línea. Si el entintado tiene grosores muy distintos en la misma viñeta, la separación va a delatar cada cambio: los trazos finos pueden desaparecer al reducir y los gruesos se cierran sobre sí mismos. Antes de separar color, conviene escanear la página a tamaño real y verla al porcentaje en que se va a imprimir. Ahí se nota si el negro aguanta o si hay que abrir blancos.
Las masas de negro pleno son otro frente. Cuando el negro va como cuatricromía, esas zonas se construyen con las cuatro tintas y cualquier desajuste de registro deja un borde de color alrededor. Si el dibujo depende de negros contundentes, suele funcionar mejor entregar el negro como canal aparte y dejar que el taller haga la conversión.
Dos caminos: separar en CMYK o entregar el negro aparte
El primer método es separar en CMYK desde el propio programa de dibujo. Da control total sobre cada canal, pero también traslada al dibujante la responsabilidad del perfil, la ganancia de punto y el comportamiento de las retículas sobre el papel. Es cómodo cuando el archivo ya viene trabajado en ese espacio y no hay tintas directas.
El segundo método es entregar el negro como canal separado y dejar que el taller arme la cuatricromía. Suele dar mejores resultados en páginas con línea entintada fuerte, porque el negro se imprime como tinta plana y no se rompe. La contra es que se pierde algo de control sobre cómo se combinan los otros tres canales, y hay que acordar con el taller cómo se va a tratar el archivo antes de enviarlo.
Márgenes, grapa y sangrado en cubiertas de cartulina
En un fanzine grapado, la grapa come unos milímetros del lomo y el doblez desplaza ligeramente la imagen. Por eso conviene dejar margen de seguridad generoso en el interior y no apoyar elementos importantes cerca del pliegue. El sangrado en la cubierta de cartulina también pide su espacio: si la tinta llega justo al borde, cualquier variación de corte deja una línea blanca.
Las pruebas de registro se hacen mejor con retículas de semitono visibles, no con tintas planas. Ahí se ve si las cuatro pasadas coinciden y si el papel absorbe de forma parecida en cada zona. Un mismo archivo puede comportarse distinto en estucado que en offset, así que la decisión de papel y la de separación van juntas.
Qué se lleva uno de este hilo
No hay una receta que sirva para todo. La elección entre separar en CMYK o entregar el negro aparte depende del número de tintas, del tipo de papel y de cuánta línea fina tenga la página. Lo que sí conviene es probar antes de imprimir la tirada completa y anotar qué cambió entre una prueba y la siguiente. En el foro se suben esas pruebas y se comentan con observaciones puntuales, no con juicios generales.
Seguí con la corrección de diálogos sin romper el ritmo de la página o pasá por papel, grapa y encuadernación en tiradas cortas.